Backside of the life

Tela extendida, madera colocada formando un rectángulo, grapa en los bordes, subida al caballete y a llorar. El cuadro no sufre, sino llora como un bebé recién nacido, expectante del mundo. A medida que pasa el tiempo, la obra va cogiendo experiencias que se materializan en su superficie con color y sombras. No sabe su futuro, porque no depende de él; pero va descubriendo, poco a poco, qué y quién hay delante suyo. Pasa tiempo solo, a medio-pintar; miedoso de que algo perturbe su camino hacia la expresión más soberbia del arte. 

Llega un día en el que se ha hecho viejo y nada lo sorprende. Las tonalidades y texturas de su piel ya son siempre las mismas; tan solo el polvo se preocupa por él. Es en ese momento, en el que el cuadro se pregunta qué hay detrás suyo, es decir, el lado no pintado. Inexorablemente, vuelve a tener miedo como si fuese un crío ya que sabe que nunca lo va a poder saber. El lienzo vive y siente temor hacia lo desconocido.

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Life needs near-deaths experiences [spoiler]

En eso que deslizas tu pálido cuerpo por la refrescante agua, intentando distinguir la línea de la superficie, es decir, divisando el exterior y el interior de la piscina a la vez, apareció una figura a contraluz que era imposible de identificar. Nado inconscientemente hacia ella. Al cabo de poco tiempo la alcanzo y, esta vez sí, observo que esta persona está leyendo. Específicamente, El extranjero  de Albert Camus.

Descubriendo el mundo que me rodea a causa de mi juventud, hallé el libro en cuestión en la biblioteca y, para placentera sorpresa, la novela contenía post-its, a juzgar por la letra, de mujer sobre lo que el protagonista siente en cada capítulo. Paradójicamente, este se caracteriza por ser insensible y pasivo.

El caso es que el señor Meursault, un francés de aproximadamente 40 años de edad y que reside en Alger, transita la vida como si de un juego se tratara; en el que él no piensa perder ni un grano de energía. Durante el funeral de su madre no llora ni siente ninguna pena por ella, lo que te deja entrever que es una persona reservada y impasible. Al largo de la obra, hay situaciones en el que ayuda a sus amigos, que en verdad él no los reconoce como tales, a cometer actos indecentes solo por el hecho de que se lo piden. Es más, cuando su novia, con la que se enrolló el día después del entierro de su madre, le pide casarse, él dice que sí, pero que ni siquiera la ama. Delante, pues, de este fenómeno humanitario, no te enoja ninguno de sus fríos pensamientos ni sus de sus apáticos diálogos ya que en cierto modo, entras en el círculo vicioso del existencialismo. Pues bien, al ser tan falsamente altruista, topa con un musulmán que persigue a su amigo y por motivos, que hacen reír sarcásticamente al lector, lo mata sin menor consideración a ritmo de balazos.

La razón por la que, en mi caso, el cruel hecho no me hizo estremecer es porque el protagonista, concluye que acabó con la vida de la víctima simplemente por fundamentos físicos; tenía calor. Explica al juez, sin rencor, que los rayos del Sol le obligaron inconscientemente a apretar el gatillo, con sus claras consecuencias fatídicas.Se muestra indiferente con lo superficial, en cambio, cuando se trata de profundizar, emplea palabras y argumentos poco sólidos pero, a la vez, sugestivos.

Seguidamente, te encuentras que nuestro acusado debe esperar la sentencia…pero, ah! No podría ser una buena obra con un final tan definido, a si que, te quedas sin veredicto. En contraste, tropiezas con la mejor parte de Camus, la discusión filosófica existencialista entre Meursault y el monje. Este último, por su lado, quiere que rece a Dios y afirma que este lo va a perdonar. Para disgusto del capellán, el reo decide gritarle, negarle todo lo referente a la religión y hacerle marchar de su celda. Después de esta violenta situación, el protagonista por fin expresa un hilo de felicidad, que siente al darse cuenta que si bien puede ser condenado a muerte, él vivirá cada día como si nunca jamás hubiera conocido la esencia de la vida.

Imitation of life

Recientemente, leí una cita de Woody Allen, que como se puede comprobar es bastante breve, en la que da su punto de vista sobre el curso personal de la vida.

“En mi próxima vida quiero vivir la vida al revés, comienzas muerto y ya te despreocupas de eso. Luego te levantas en una casa de ancianos sintiéndote mejor cada día. Te sacan por ser demasiado sano, recoges tu pensión, y entonces cuando comienzas a trabajar, te dan un reloj de oro y una fiesta en tu primer día. Trabajas 40 años hasta que tengas suficiente juventud para disfrutar tu retiro. Te diviertes, bebes alcohol y generalmente eres promiscuo, luego estás listo para la secundaria, para la primaria después, te vuelves chamaco, juegas. No tienes responsabilidades, te vuelves un bebé hasta que naces, entonces pasas tus últimos nueve meses flotando en condiciones de un lujoso Spa con calentador central y servicio en la habitación, con más espacio cada día y entonces ¡voilà!, terminas en un orgasmo.”

Es innegable la capacidad del reconocido actor y director de ironizar sobre cuestiones tan profundas como el transcurso de la vida, y encima, se atreve a contradecir la lógica, hablando de este sobre cómo debería de haber sido. Ahora bien, después de leerlo detenidamente, me di cuenta de que no me sentía identificado (puede que él tampoco) con el texto.

El caso es que, dentro de que se enmarca en una evidente utopia y tampoco pretende convencer a nadie, mi mente se vio volcada en encontrar un error determinante, justamente el que me enturbiaba la satisfacción de lo que Allen me había expuesto. Al cabo de varios minutos hallé la respuesta a mis dudas, aunque no estaba seguro que esta fuera a derribar el relato. La solución se encontraba en el principio de este, cuando habla sobre la muerte y la vejez. De una forma muy individualista, nada extraño en el hipocondríaco director, menciona que no se preocupa sobre la muerte, pues ya la ha pasado. En efecto, nunca más en la vida sufrirías el miedo de morir, pero lo que es claro, es que aparecerías sin padres, que sí que están muertos. Es cierto, que al largo de unos años ellos también surgirían de la nada (o bien del cementerio), pero el protagonista no sabría lo que significa amar. Me parece impensable, que una persona pueda querer a otra si nunca ha recibido amor paternal. El afecto que unos padres puedan dar a sus hijos es determinante para el desarrollo del amor en él. Es por esto, que desde mi humilde perspectiva el texto pierde sentido y tiene carencia de amor, un dato que a Allen puede que se le pasara por alto inconscientemente.