Imitation of life

Recientemente, leí una cita de Woody Allen, que como se puede comprobar es bastante breve, en la que da su punto de vista sobre el curso personal de la vida.

“En mi próxima vida quiero vivir la vida al revés, comienzas muerto y ya te despreocupas de eso. Luego te levantas en una casa de ancianos sintiéndote mejor cada día. Te sacan por ser demasiado sano, recoges tu pensión, y entonces cuando comienzas a trabajar, te dan un reloj de oro y una fiesta en tu primer día. Trabajas 40 años hasta que tengas suficiente juventud para disfrutar tu retiro. Te diviertes, bebes alcohol y generalmente eres promiscuo, luego estás listo para la secundaria, para la primaria después, te vuelves chamaco, juegas. No tienes responsabilidades, te vuelves un bebé hasta que naces, entonces pasas tus últimos nueve meses flotando en condiciones de un lujoso Spa con calentador central y servicio en la habitación, con más espacio cada día y entonces ¡voilà!, terminas en un orgasmo.”

Es innegable la capacidad del reconocido actor y director de ironizar sobre cuestiones tan profundas como el transcurso de la vida, y encima, se atreve a contradecir la lógica, hablando de este sobre cómo debería de haber sido. Ahora bien, después de leerlo detenidamente, me di cuenta de que no me sentía identificado (puede que él tampoco) con el texto.

El caso es que, dentro de que se enmarca en una evidente utopia y tampoco pretende convencer a nadie, mi mente se vio volcada en encontrar un error determinante, justamente el que me enturbiaba la satisfacción de lo que Allen me había expuesto. Al cabo de varios minutos hallé la respuesta a mis dudas, aunque no estaba seguro que esta fuera a derribar el relato. La solución se encontraba en el principio de este, cuando habla sobre la muerte y la vejez. De una forma muy individualista, nada extraño en el hipocondríaco director, menciona que no se preocupa sobre la muerte, pues ya la ha pasado. En efecto, nunca más en la vida sufrirías el miedo de morir, pero lo que es claro, es que aparecerías sin padres, que sí que están muertos. Es cierto, que al largo de unos años ellos también surgirían de la nada (o bien del cementerio), pero el protagonista no sabría lo que significa amar. Me parece impensable, que una persona pueda querer a otra si nunca ha recibido amor paternal. El afecto que unos padres puedan dar a sus hijos es determinante para el desarrollo del amor en él. Es por esto, que desde mi humilde perspectiva el texto pierde sentido y tiene carencia de amor, un dato que a Allen puede que se le pasara por alto inconscientemente.

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