Life needs near-deaths experiences [spoiler]

En eso que deslizas tu pálido cuerpo por la refrescante agua, intentando distinguir la línea de la superficie, es decir, divisando el exterior y el interior de la piscina a la vez, apareció una figura a contraluz que era imposible de identificar. Nado inconscientemente hacia ella. Al cabo de poco tiempo la alcanzo y, esta vez sí, observo que esta persona está leyendo. Específicamente, El extranjero  de Albert Camus.

Descubriendo el mundo que me rodea a causa de mi juventud, hallé el libro en cuestión en la biblioteca y, para placentera sorpresa, la novela contenía post-its, a juzgar por la letra, de mujer sobre lo que el protagonista siente en cada capítulo. Paradójicamente, este se caracteriza por ser insensible y pasivo.

El caso es que el señor Meursault, un francés de aproximadamente 40 años de edad y que reside en Alger, transita la vida como si de un juego se tratara; en el que él no piensa perder ni un grano de energía. Durante el funeral de su madre no llora ni siente ninguna pena por ella, lo que te deja entrever que es una persona reservada y impasible. Al largo de la obra, hay situaciones en el que ayuda a sus amigos, que en verdad él no los reconoce como tales, a cometer actos indecentes solo por el hecho de que se lo piden. Es más, cuando su novia, con la que se enrolló el día después del entierro de su madre, le pide casarse, él dice que sí, pero que ni siquiera la ama. Delante, pues, de este fenómeno humanitario, no te enoja ninguno de sus fríos pensamientos ni sus de sus apáticos diálogos ya que en cierto modo, entras en el círculo vicioso del existencialismo. Pues bien, al ser tan falsamente altruista, topa con un musulmán que persigue a su amigo y por motivos, que hacen reír sarcásticamente al lector, lo mata sin menor consideración a ritmo de balazos.

La razón por la que, en mi caso, el cruel hecho no me hizo estremecer es porque el protagonista, concluye que acabó con la vida de la víctima simplemente por fundamentos físicos; tenía calor. Explica al juez, sin rencor, que los rayos del Sol le obligaron inconscientemente a apretar el gatillo, con sus claras consecuencias fatídicas.Se muestra indiferente con lo superficial, en cambio, cuando se trata de profundizar, emplea palabras y argumentos poco sólidos pero, a la vez, sugestivos.

Seguidamente, te encuentras que nuestro acusado debe esperar la sentencia…pero, ah! No podría ser una buena obra con un final tan definido, a si que, te quedas sin veredicto. En contraste, tropiezas con la mejor parte de Camus, la discusión filosófica existencialista entre Meursault y el monje. Este último, por su lado, quiere que rece a Dios y afirma que este lo va a perdonar. Para disgusto del capellán, el reo decide gritarle, negarle todo lo referente a la religión y hacerle marchar de su celda. Después de esta violenta situación, el protagonista por fin expresa un hilo de felicidad, que siente al darse cuenta que si bien puede ser condenado a muerte, él vivirá cada día como si nunca jamás hubiera conocido la esencia de la vida.

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