Emerging water

En los últimos días, he tenido el cínico e interno placer de ver como la gente que se alegraba de que llegara verano está sufriendo el intenso y sofocante calor. El hecho de que los otros odien lo que yo no puedo soportar provoca, paradójicamente, que no note tanto las altas temperaturas.

Divagando por este fraudulento y temporal desierto, me pregunté sobre un recurso de primera necesidad; el agua. No pude aguantarme de beber un vaso bien fresco. Cada molécula del abundante líquido descendía por mi cuello produciéndome, de repente, esa espeluznante sensación de dolor agudo en el interior la cabeza. Debo admitir, que este efecto momentáneo te aclara la mente, como la menta la boca.

Es gracioso pensar que esta usual sustancia fue el inicio de una nueva forma de apreciar el mundo, es decir, promulgó indirectamente a la creación de la filosofía. Volviendo unos 2600 años atrás, específicamente en la Antigua Grecia, se sabe que vivió un importante empresario llamado Tales que argumentaba mediante la razón y sus soberbios conocimientos -modestos desde nuestro punto de vista gracias al avance científico- que todo lo que le rodeaba se fundamentaba de agua. Sus justificaciones se basaban en que la materia primordial de la naturaleza debería de ser algo a partir de lo que se pudiera formar todo, tendría que ser esencial para la vida y algo capaz de transformarse. Dejando de lado lo absurda, pero a la vez ingeniosa, que es esta deducción, Tales de Mileto había conseguido fascinar a multitud de gente con sus explicaciones naturalistas y ayudó a desarrollar otras mentes que, para el bien de la evolución cultural, acabaron rechazando y engendrando nuevas especulaciones.

De este mismo modo, la ciencia progresa continuamente a más, cosa que no se puede decir lo mismo del agua, que vemos como cada día se echa en falta en un sinfín de territorios.

Imitation of life

Recientemente, leí una cita de Woody Allen, que como se puede comprobar es bastante breve, en la que da su punto de vista sobre el curso personal de la vida.

“En mi próxima vida quiero vivir la vida al revés, comienzas muerto y ya te despreocupas de eso. Luego te levantas en una casa de ancianos sintiéndote mejor cada día. Te sacan por ser demasiado sano, recoges tu pensión, y entonces cuando comienzas a trabajar, te dan un reloj de oro y una fiesta en tu primer día. Trabajas 40 años hasta que tengas suficiente juventud para disfrutar tu retiro. Te diviertes, bebes alcohol y generalmente eres promiscuo, luego estás listo para la secundaria, para la primaria después, te vuelves chamaco, juegas. No tienes responsabilidades, te vuelves un bebé hasta que naces, entonces pasas tus últimos nueve meses flotando en condiciones de un lujoso Spa con calentador central y servicio en la habitación, con más espacio cada día y entonces ¡voilà!, terminas en un orgasmo.”

Es innegable la capacidad del reconocido actor y director de ironizar sobre cuestiones tan profundas como el transcurso de la vida, y encima, se atreve a contradecir la lógica, hablando de este sobre cómo debería de haber sido. Ahora bien, después de leerlo detenidamente, me di cuenta de que no me sentía identificado (puede que él tampoco) con el texto.

El caso es que, dentro de que se enmarca en una evidente utopia y tampoco pretende convencer a nadie, mi mente se vio volcada en encontrar un error determinante, justamente el que me enturbiaba la satisfacción de lo que Allen me había expuesto. Al cabo de varios minutos hallé la respuesta a mis dudas, aunque no estaba seguro que esta fuera a derribar el relato. La solución se encontraba en el principio de este, cuando habla sobre la muerte y la vejez. De una forma muy individualista, nada extraño en el hipocondríaco director, menciona que no se preocupa sobre la muerte, pues ya la ha pasado. En efecto, nunca más en la vida sufrirías el miedo de morir, pero lo que es claro, es que aparecerías sin padres, que sí que están muertos. Es cierto, que al largo de unos años ellos también surgirían de la nada (o bien del cementerio), pero el protagonista no sabría lo que significa amar. Me parece impensable, que una persona pueda querer a otra si nunca ha recibido amor paternal. El afecto que unos padres puedan dar a sus hijos es determinante para el desarrollo del amor en él. Es por esto, que desde mi humilde perspectiva el texto pierde sentido y tiene carencia de amor, un dato que a Allen puede que se le pasara por alto inconscientemente.

Light and reflection

Una vez, desperté pensando… De un sueño no se trataba, eso era evidente, como tampoco de ninguna pesadilla.

Simplemente, me levanté con vigorosidad reflexionando sobre la complejidad de la naturaleza. No es que estuviera en un sitio aislado de la sociedad, es más, residía en uno de los barrios más agitados de la ciudad.

Antes de levantarme, toqué con moderación la campanilla para que acudiera Helen, la mujer que se hacía cargo de la limpieza. Me daba vergüenza aceptarlo, pero yo no había nacido para hacer trabajos convencionales y menos aún, encargarme de la casa. Ahora bien, debo decir, que intentaba guardar todas mis hojas de cálculo y libros que resultaban ininteligibles para mucha gente.

En aquello que un pájaro se pone a volar, apareció ella con el desayuno en mano. Ante tal rapidez, mostré mi asombro:

– Es usted muy atenta. Debería de venir conmigo a la inauguración del Parque Botánico.

– ¡Oh, señor! Sería un placer poder pasear al lado de la plantas exóticas con sus flores extravagantes y de colores alegres. Sin embargo, déjeme preguntarle cómo es que quiere ir a Hampstead y cómo iremos, si bien no está Peter… ¿Además, usted no es de admirar estas bellezas, me equivoco?

– Helen, deje de incordiarme que había comenzado bien el día y quiero que siga igual. Por cierto, los huevos revueltos están en su punto, la debo felicitar.

– Usted cambia de mentalidad una y otra vez. Es que no ve que yo soy muy superficial y no llego a tales cambios de ideas? Y ahora es mío el por cierto; no me ha contestado.

– No me haga reír, su ironía y uso elaborado del léxico denota claramente que usted debería haber estudiado. Siempre se está a tiempo…¡Y más usted, que vive con un reconocido filósofo de la naturaleza! Referente al parque, la razón es que hoy me he sentido enérgico y, lo más importante, vivo. Es por ello que necesito estar al lado de otros seres, para comprender mejor el mundo tan confuso.

-Pues perdone que le corte el discurso, ¿pero usted no era el que decía que todo lo relacionado con la jardinería eran necedades? Y para el colmo, ¿a caso no soy yo un ser?

– No se me ponga molesta o se me pasarán las ganas de salir de casa. Ahora por favor, deje de hablar a un hombre que tiene la cabeza en otro sitio y tráigame el cuaderno donde apunto mis pensamientos…Sí, ese que está al lado del jarrón.

Por fin, Helen calló y se fue de la habitación en busca de la libreta. Para mi sorpresa, cuando me la trajo no dijo absolutamente nada. Pasé rápidamente las páginas para encontrar las que estaban aún en blanco, perfectas para ser escritas en ellas, mientras ella salía con parsimonia por la puerta. Al encontrarlas, noté que una extraña substancia se impregnaba en mis manos; eran huevos revueltos. A partir de ese día no volví a poner los pies en temas de la biología ni a encapricharme de la delicadeza de los vegetales, a pesar de mi atracción con las manzanas.